Autoinmunidad tiroidea y pérdida de la autotolerancia

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¿Padeces autoinmunidad tiroidea ya sea por enfermedad de Graves-Basedow o tiroiditis de Hashimoto?
Autoinmunidad tiroidea - sistema inmune
Me imagino que más de una vez te has preguntado ¿Por qué sufres una enfermedad autoinmune?

Sin duda, la genética es un factor, y si eres lector (a) asiduo de mi página probablemente ya sabes que también se necesita un disparador ambiental.

Los factores claves que conforman la tríada de la autoinmunidad son:

  • Susceptibilidad genética.
  • Desencadenante o disparador.
  • Aumento en la permeabilidad intestinal (síndrome de intestino permeable).

Pero la verdad es que una persona susceptible genéticamente, con síndrome de intestino permeable y expuesta a un disparador no desarrolla autoinmunidad tiroidea salvo si hay un factor extra:

¡Su autotolerancia baja a niveles extremos!

Es decir, experimenta un bajón en la capacidad del sistema inmune en reconocer su propio «entorno».

¿Qué significa que una persona con autoinmunidad tiroidea pierda la autotolerancia?

En circunstancias normales el sistema inmune reconoce nuestros tejidos y órganos como propios. Esto por supuesto es vital.
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Cuándo el sistema inmune no reconoce nuestros tejidos y órganos como propios, entonces los identifica como invasores extranjeros.

Y, evidentemente, procede a la defensa. Es decir, ataca al invasor.

La tolerancia es el grado de reconocimiento del sistema inmune al propio organismo.

A menor grado de tolerancia, aumenta la probabilidad de sufrir un ataque inmune.

Esto es básicamente lo que ocurre en una persona que padece autoinmunidad tiroidea.

Por ejemplo, en una persona que padezca la enfermedad de Graves – Basedow, su sistema inmunitario atacará los receptores de TSH.

Razón por la cual tendrá niveles elevados de anticuerpos receptores de TSH.

Y con hipotiroidismo autoinmune de Hashimoto, el sistema inmunológico atacará la enzima peroxidasa de la tiroides, las tiroglobulinas proteínas de la glándula tiroides, o ambas.

Una persona susceptible genéticamente a la autoinmunidad tiroidea, con intestino permeable y expuesta a un disparador, está en riesgo de desarrollar una enfermedad autoinmune de la tiroides.

Ahora bien, si además de las tres condiciones anteriores, su nivel de autotolerancia es mínima, el riesgo de padecer una enfermedad autoinmune de la tiroides es un hecho.

Esto es exactamente lo que podría pasar.

Por ejemplo, el estrés es un disparador potencial de condiciones autoinmunes de la tiroides.
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Pero la mayoría de las personas con predisposición genética para la enfermedad de Graves o tiroiditis de Hashimoto no desarrollan esta condición cuando padecen estrés, aunque también sufran permeabilidad intestinal.

Así que cuando se habla de la «tríada de la autoinmunidad», si bien los tres factores mencionados podrían ser cruciales para padecer una enfermedad autoinmune, no significa que sean los únicos factores implicados.

¿Cómo se desarrolla la pérdida de autotolerancia personas?

Hay numerosos factores que inciden para que una persona pueda sufrir la pérdida de la autotolerancia.

Algunas de las formas más comunes son las siguientes.

1. Exposición a un disparador ambiental.

Esto puede parecer confuso basado en lo anterior.

Una persona con predisposición genética para la autoinmunidad de la tiroides, que padece del síndrome de intestino permeable y expuesta a un disparador ambiental no desarrolla una enfermedad autoinmune de tiroides a menos que su autotolerancia sea mínima.

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Pero, lo que estoy diciendo, es que exponerse de forma reiterada a un disparador medio-ambiental puede causar la pérdida de la autotolerancia.

Si bien es cierto que algunos desencadenantes ambientales pueden conducir a una pérdida de autotolerancia, no siempre es así.

Existen otros factores que pueden llevar a perder la autotolerancia.

2. Polimorfismos genéticos.

Existe evidencia que cierto polimorfismo genético (un defecto genético común) de la tiroglobulina o del receptor de hormona TSH puede hacer que una persona sea más susceptible a sufrir pérdida de la autotolerancia (1) (2).

Por supuesto esto es un factor que no puede modificarse, aunque los otros factores listados pueden ser modificados.

3. Disminución de las células T reguladoras.

La importancia de las células T reguladoras es un hecho que está fuera de duda.

Las células T reguladoras ayudan a suprimir la autoinmunidad, y por ello no es sorprendente que una disminución de las células T reguladoras puede resultar en pérdida de la autotolerancia.

4. Niveles bajos de selenio.

Numerosos estudios han demostrado que el selenio puede afectar de forma negativa los anticuerpos de la tiroides.

Y una de las principales razones para ello podría deberse a sus efectos sobre las células T reguladoras, que por supuesto, tienen un papel vital en la propia tolerancia.

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Sin embargo, si bien el selenio beneficia definitivamente al sistema inmune, todavía sigue siendo confuso si suplementar con selenio puede aumentar la función supresora de las células reguladoras T (3).

5. Niveles bajos de vitamina A.

Tener los niveles adecuados de vitamina A es importante para la propia tolerancia, y parece que la vitamina A se relacionar con la regulación de las células T (4).

Algunos expertos se preguntan si incluso un déficit marginal de vitamina A puede tener un profundo efecto sobre la salud del sistema inmune (5).

6. Disbiosis intestinal.

Como lector (a) de mi blog, ya sabes que tener un intestino saludable es importante para que el sistema inmunológico actúe de forma óptima.

Pero, no sé si sabes que algunas de las bacterias buenas del intestino pueden intervenir en la producción de células T reguladoras intestinales (6).

Así las cosas, tenemos un patrón.

Una de las principales cosas que debemos hacer es aumentar las células T reguladoras, lo que se puede lograr al aumentar ciertos nutrientes, que también es esencial para disfrutar de salud intestinal.

Tolerancia propia versus tolerancia oral

¿Cuál es la diferencia entre autotolerancia y tolerancia oral?

Sabemos que la autotolerancia significa que el sistema inmune reconoce nuestros tejidos y órganos como «propios».

O sea, como parte de nuestro propio cuerpo.

Así por ejemplo, en una persona sana el sistema inmune no ataca las células de la glándula tiroides, puesto que reconoce a esta glándula como «propia».

Por el contrario, la tolerancia oral se refiere a la falta de activación del sistema inmune cuando ingerimos un antígeno oral.

Un ejemplo de esto es cuando comemos, por mencionar un alimento cualquiera, brócoli al vapor.

Autoinmunidad tiroidea y pérdida de la autotolerancia
Aun y cuando el brócoli no es parte de nuestro cuerpo, generalmente, el cuerpo sabe que no debe ordenar al sistema inmune que proceda con un ataque contra el «invasor».

Esto por supuesto es muy importante, de lo contrario plantearía un gran problema si nuestro cuerpo atacara cada vez que comemos algo.

Pero, ¿Por qué el sistema inmune no reacciona cada vez que comemos algo?

Y ¿Cómo se relaciona esto con las sensibilidades alimenticias?

Esto realmente es un proceso increíble, y todavía hay mucho que desconocemos de dicho proceso.

El tejido linfoide asociado al intestino (GALT) desempeña un gran papel en este sentido, está relacionado con el consumo de antígenos dietéticos de manera que no provoque una reacción inmune (7).

Y en este punto probablemente no sea sorprendente saber que las células T reguladoras juegan también un papel.

¿Cómo podemos restaurar nuestra propia tolerancia?

El sentido común sugiere que para restaurar la autotolerancia es necesario enfocarse en los factores que pueden provocar la pérdida de autotolerancia en primer lugar.

Como he mencionado anteriormente, el único factor aparente que no se puede modificar es el polimorfismo genético de la tiroglobulina o de los receptores de TSH.

Así que solo quedan los factores en los que nos debemos centrar cuando se intenta restaurar la propia tolerancia:

Encontrar y eliminar el disparador ambiental.

Es crucial detectar y eliminar el o los disparadores ambientales.

Lograrlo puede ser un reto, ya que hay numerosos factores que pueden desencadenar tanto problemas autoinmunes de la glándula tiroides, como intolerancias alimenticias.

Algunos ejemplos de factores desencadenantes son:

  • Alérgenos alimentarios.
  • Infecciones.
  • Toxinas ambientales.

Incluso el estrés puede ser un disparador del sistema inmunológico.

Encontrar el desencadenante se logra generalmente a través de un historial cuidadoso del caso y las pruebas correspondientes.

Curar el intestino permeable y fortalecer la disbiosis intestinal adecuada.

Solo como recordatorio, para tener un sistema inmune sano necesitamos tener un intestino sano.

El aumento de la permeabilidad intestinal debe recibir tratamiento.

Lo mismo se aplica a la disbiosis intestinal, que es un desequilibrio de la flora intestinal.

Padecer disbiosis intestinal puede significar la existencia de un patógeno (es decir, parásito), aunque no es siempre el caso.

Muchas veces, la disbiosis puede ser causada por colonias pequeñas de bacterias buenas. Con el tiempo puede conducir a un crecimiento excesivo de bacterias o de levaduras patógenas (por ejemplo, Candida Albicans).

De ahí la importancia de aumentar el tamaño de dichas colonias.

La dieta es vital en la Autoinmunidad tiroidea

La dieta desempeña un pale importante

Una dieta paleo autoinmune comúnmente se recomienda a personas con enfermedad de Graves o que sufren de hipotirodismo de Hashimoto.

Pero, dicha dieta no excluye alimentos hipoalergénicos que pueden aumentar la permeabilidad intestinal.

Uno de los inconvenientes de esta dieta es que muchas personas no comen suficientes verduras, que sirven como fuente de fibra y prebióticos, capaces de alimentar las bacterias buenas y mejorar la salud intestinal.

Por otro lado, los vegetales fermentados suelen ser una excelente fuente de probióticos.

No obstante, pueden haber ciertas situaciones cuando estos alimentos no son tolerados (es decir, sobrecrecimiento bacteriano intestinal).

Pero, en la mayoría de los casos, las personas que siguen una dieta paleo autoinmune pueden comer un gran cantidad de dichos alimentos.

Aumentar las células T reguladoras.

Los niveles bajos de células T reguladoras pueden causar pérdida de la autotolerancia, por lo tanto hay que tomar las medidas que permitan recuperar los niveles de dichas células.

En este artículo específicamente trat sobre mejorar la salud del intestino, así como tener niveles saludables de selenio y vitamina a.

Pero hay otros factores que pueden aumentar las células T reguladoras, así que toca la labor de publicar un artículo relacionado con las células de T reguladoras y autoinmunidad de la tiroides.

Llegados a este punto, espero que tengas una mejor comprensión de lo que implica la pérdida de autotolerancia y comprendas que no hay un mecanismo único responsable de la pérdida de autotolerancia.

Algunas de las razones por qué una persona sufra pérdida de autotolerancia incluyen:

  • Exposición a factor ambiental desencadenante.
  • Polimorfismos genéticos.
  • Disminución de las células T reguladoras, que puede ser causada por deficiencias nutricionales o disbiosis intestinal.

Y por eso cuando se intenta restaurar la autotolerancia por descontado que se deben tratar dichos factores.

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