Pielonefritis crónica – Causas, síntomas diagnostico y tratamiento

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La pielonefritis crónica es una inflamación crónica bacteriana no específica del tejido intersticial de los riñones.

pielonefritis crónica  - ardor al orinar

Se acompaña de daño a la membrana mucosa de la pelvis, a los vasos sanguíneos y al parénquima renal.

En la mayoría de los casos, la pielonefritis crónica es una consecuencia de la pielonefritis aguda.

Sin embargo, no siempre en el historial del paciente con pielonefritis crónica se puede establecer un ataque de pielonefritis aguda, puesto que esta última puede seguir un curso oculto, latente y enmascarar los síntomas de otras enfermedades.

La transición del proceso agudo a crónico contribuye a enfermedades asociadas con:

  • Alteraciones de la salida de la orina (nódulos, estrechamiento de las vías urinarias).
  • trastornos en el funcionamiento del sistema urinario, que conducen a la aparición de reflujo (orina de corriente inversa).
  • Procesos inflamatorios de órganos vecinos (cistitis, uretritis, prostatitis, colitis, apendicitis).
  • Otras enfermedades (obesidad, diabetes mellitus, intoxicación crónica).
  • Así como el tratamiento prematuro e incorrecto de la pielonefritis aguda.

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La pielonefritis crónica por lo general afecta ambos riñones, pero el daño causado en los riñones por lo general es diferente.

Causas de la pielonefritis crónica

La causa de la condición es una infección.

Por lo general, es flora del tipo colibacilar (Escherichia coli), estafilococos, estreptococos, Proteus, enterococos, Pseudomonas aeruginosa o asociaciones microbianas.

pielonefritis

Las bacterias del tipo formas L, tienen un papel destacado en la aparición de la pielonefritis crónica.

La patogenia de la pielonefritis crónica es similar a la patogenia de la pielonefritis aguda.

Anatomía patológica de los riñones afectados por pielonefritis

Los riñones se reducen en tamaño, se arrugan, su superficie se vuelve nudosa/irregular; la cápsula fibrosa se retira con dificultad. Se desarrolla necrosis intersticial durante el proceso de arrugamiento.

Debido a las arrugas del intersticio y la muerte masiva de los túbulos, los glomérulos parecen estar muy próximos entre sí.

En ausencia de arrugas, hay inflamación del tejido intersticial y lesión que afecta a los túbulos renales.

La pielonefritis crónica se caracteriza por el desarrollo de cambios morfológicos en los riñones desde la pelvis y la sustancia medular hacia la corteza.

Los cambios vasculares se manifiestan en forma de:

  • Endarteritis productiva.
  • Arteriosclerosis hiperplásica.
  • Hialinosis.
  • Ateriolitis necrótica.

Síntomas de la pielonefritis crónica

Los síntomas de la enfermedad son muy diversos, la pielonefritis crónica puede ocultarse «enmascarada» en otra enfermedad.

obstrucciones renales

Entre algunos de los síntomas destacan:

  • Fiebre.
  • Dolor en los riñones.
  • Ardor al orinar.
  • dolor abdominal.
  • Náuseas.

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Hay cinco formas de pielonefritis crónica:

  1. Latente.
  2. recurrente.
  3. Hipertensa.
  4. Anémica.
  5. Azotémica.

Cada una de ellas con sus síntomas característicos.

1. Pielonefritis latente

La forma latente de la pielonefritis crónica se caracteriza por la escasez de síntomas.

Los pacientes se quejan de debilidad general, fatiga rápida, dolor de cabeza y, con menor frecuencia, aumento de la temperatura a niveles subfebriles, y dolor en la zona lumbar e hinchazón.

La pielonefritis latente en la mayoría de los casos se acompaña de disfunción renal, que se manifiesta por poliuria e hipostenuria.

El deterioro de la capacidad funcional del riñón dañado solo se detecta generalmente en caso de investigación separada de la función de ambos riñones (renografía de radioisótopos, etcétera).

En estos casos se habla de pielonefritis unilateral.

A veces se desarrollan anemia moderada e hipertensión leve.

2. Forma recurrente de pielonefritis crónica

Se caracteriza por períodos que alternan los brotes y la remisión.

Los síntomas son preocupantes para el paciente: molestias constantes en la región lumbar, problemas para expulsar la orina, fiebre «sin causa», que suele ir precedida de escalofríos.

La exacerbación de la enfermedad se caracteriza por un cuadro clínico de pielonefritis aguda.

Conforme avanza la enfermedad, puede aparecer un síndrome hipertensivo con los síntomas correspondientes:

  • Dolores de cabeza.
  • Mareos.
  • Trastornos visuales.
  • Dolor en el corazón, etcétera.

En otros casos, se desarrolla el síndrome anémico (debilidad, cansancio, falta de aliento, dolor en el corazón y otros).

A futuro se desarrolla insuficiencia renal crónica.

Los cambios en la orina, especialmente en los brotes, son pronunciados:

  • Proteinuria (hasta 1-2 g por día)
  • Leucocturias permanentes.
  • Cilindruria.
  • Hematuria, en algunas ocasiones.
  • La bacteriuria también es más constante.

Como regla general, al paciente se le detecta eritrosedimentación acelerada (VSG), uno u otro grado de anemia, y en el período de exacerbación – leucocitosis neutrofílica.

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3. Pielonefritis crónica hipertensiva

Se caracteriza por la prevalencia en el cuadro clínico de la enfermedad del síndrome hipertensivo.

Los síntomas asociados:

  • Dolores de cabeza.
  • Mareos.
  • Trastornos del sueño.
  • Crisis hipertensivas.
  • Dolor en el corazón.
  • Falta de aliento.

El síndrome miccional no es pronunciado, y en ocasiones es de naturaleza intermitente.

Infección de vejiga durante el embarazo orines

A menudo, la hipertensión (presión arterial alta) en la pielonefritis crónica tiene un curso maligno.

4. Pielonefritis crónica anémica

Se caracteriza por el hecho de que la anemia predomina en los síntomas clínicos de la enfermedad.

La anemia en pacientes con pielonefritis crónica es muy común y más pronunciada que con otras enfermedades del riñón, y, por regla general, es de carácter hipocrómico.

El síndrome miccional es escaso e inestable.

5. Pielonefritis crónica azotémica

Se incluyen aquellos casos de pielonefritis crónica en la que la enfermedad se manifiesta sólo en la etapa de insuficiencia renal crónica.

Estos casos deben ser calificados como el desarrollo posterior de la pielonefritis crónica latente previa, no diagnosticada.

Los síntomas de la manifestación de la forma azotémica y los datos de los estudios de laboratorio son típicos de la insuficiencia renal crónica.

A veces hay anemia moderada e hipertensión mínima.

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Diagnóstico de pielonefritis crónica

El diagnóstico clínico de la pielonefritis crónica, es complicado debido a diversos factores.

Además, se da un porcentaje relativamente elevado de errores de diagnóstico, especialmente en las condiciones clínicas.

La enfermedad se diagnostica mediante:

  • El historial del paciente.
  • Los síntomas clínicos mencionados.
  • Los resultados del estudio de los sedimentos urinarios por el método Kakovsky – Addis (leucocituria).
  • Cuantificación de las células de Sternheimer – Malbin o glóbulos blancos «activos» (aparición de leucocitos pálidos).
  • El análisis bacteriológico de la orina (bacteriuria).
  • La biopsia de los riñones.

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Los exámenes de laboratorio también incluyen:

  • Examen general de sangre (VSG acelerada, anemia hipocrómica, leucocitosis neutrofílica).
  • Determinación de nitrógeno residual, urea y creatinina en sangre.
  • Determinación de la composición electrolítica de la sangre y orina.
  • Estudio del estado funcional de los riñones.

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Arteriosclerosis hiperplásica

Los rayos X desempeñan un gran papel al permitir detectar/establecer cambios en:

  • El tamaño de los riñones.
  • La deformación de la pelvis.
  • Alteraciones en el tracto urinario superior.

La renografía con radioisótopos permite obtener una imagen gráfica del estado funcional de ambos riñones por separado.

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Métodos avanzados para el diagnostico de la pielonefritis crónica

Para el diagnóstico de la pielonefritis crónica, se utilizan la pielografía intravenosa y retrógrada, la renografía y el cribado.

La identificación de la pielonefritis crónica unilateral se puede lograr mediante catalización de la orina y del estudio del contenido de proteínas y de los elementos uniformes en el sedimento de la orina.

La pielonefritis crónica debe diferenciarse de:

  • La glomerulonefritis crónica.
  • Amiloidosis.
  • Hipertensión.
  • Glomeruloesclerosis diabética.

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La glomerulonefritis crónica se caracteriza por el predominio de glóbulos rojos en el sedimento urinario, la ausencia de glóbulos blancos «activos» y bacteriuria.

En casos complicados, el problema se resuelve mediante un examen histológico del tejido renal obtenido mediante biopsia.

La amiloidosis es propiciada por:

  • La presencia de focos de infección crónica.
  • Los signos radiológicos de la pielonefritis.
  • La escasez de sedimentos urinarios.
  • La ausencia de bacteriuria.

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A diferencia de la pielonefritis crónica, la enfermedad hipertensiva se observa generalmente en personas mayores, y ocurre con cambios escleróticos muy pronunciados de los vasos coronarios, cerebrales y aorta.

En pacientes que sufren presión arterial alta (hipertensión), se pueden observar características de la pielonefritis crónica, como ser:

  • Leucocituria.
  • Bacteriuria.
  • Disminución marcada en la densidad relativa de la orina.
  • Cambios debidos a la pielonefritis durante los estudios de rayos X y radioterapia.

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En contraste con la pielonefritis crónica en la glomerulesclerosis diabética hay indicios en el historial de la presencia de diabetes mellitus, así como otros signos de angiopatía diabética.

Complicaciones asociadas a la pielonefritis crónica

La pielonefritis crónica generalmente tiene un curso largo (10 a 15 años o más) y la etapa final de la complicación es la inflamación de los riñones.

La inflamación de los riñones en la pielonefritis crónica es desigual y está acompàñada de la formación de cicatrices gruesas en las paredes de los riñones.

Si la inflamación es unilateral, entonces, como regla general, se observan hipertrofia compensatoria e hiperfunción del segundo riñón.

En la etapa final de la pielonefritis crónica con alteraciones en ambos riñones se desarrolla insuficiencia renal crónica.

Al principio se muestra por:

  • Disminución de la capacidad de concentración de los riñones y la poliuria.
  • Reducción adicional de la función de filtración.
  • Ralentizacvión en la eliminación de los desechos (escorias) nitrogenados.
  • Desarrollo de uremia.

La progresión de la pielonefritis crónica es sumamente lenta y puede revertirse al administrarse el tratamiento adecuado.

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Tratamiento de la pielonefritis crónica

El tratamiento médico de la pielonefritis crónica puede tener éxito solo si garantiza la expulsión normal de la orina de los riñones.

De gran importancia es el uso de fármacos antibacterianos:

  • Antibióticos.
  • Sulfonamidas.
  • Nitrofuranos.
  • Otros agentes quimioterapéuticos.

El tratamiento antimicrobiano debe ser prolongado, corresponder a la sensibilidad de la microflora y realizarse con alternancia y administración combinada de medicamentos individuales.

Pielonefritis crónica  y aguda
Los antibióticos causan déficit de hierro

En la etapa activa del proceso de terapia, se utilizan dos fármacos de diferentes mecanismos de acción, por ejemplo.

  • Antibióticos y sulfonamidas.
  • Antibióticos y derivados del ácido nalidíxico.

Los antibióticos se prescriben en las dosis terapéuticas normales y los de uso más frecuente son:

  • Penicilina.
  • Oxacilina.
  • Meticilina.
  • Monomitsina.

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De las sulfonamidas, los medicamentos de acción prolongada que se prescriben con más frecuencia son:

  • Sulfapiridazina.
  • Sulfadimetoxina, etc.

Pero, también se pueden prescribir agentes como:

  • Urosulfán.
  • Etazol.
  • Sulfadimezina.
  • Norsulfazol.

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Los derivados de nitrofurano (furadonina, furazolidona, etc.), ácido nalidíxico (nevigramona), 5-NOK y otros, también proporcionan un buen efecto terapéutico

El tratamiento con antibióticos y quimiofármacos continúa hasta la eliminación de la piuria y la esterilización de la orina.

Una vez que el brote ha disminuido, se lleva a cabo un tratamiento antirreincidencia, que incluye el uso a largo plazo dosis mínimas de agentes antibacterianos con alternancia constante de fármacos.

Tratamiento natural de la pielonefritis crónica

El uso de infusiones y decocciones de plantas (bayas de enebro, hojas de gayuba o uva de oso, hierba de cola de caballo, etcétera) tienen un buen efecto.

Es útil incluir en la dieta vitaminas B, A, ácido ascórbico.

Anemia

La anemia causada por la pielonefritis crónica suele ser difícil de tratar.

A los pacientes se les prescriben suplementos de hierro, ácido fólico, vitamina B12 y otros medicamentos antianémicos.

Con pielonefritis crónica unilateral de gran alcance, que no es susceptible de terapia, o inflamación pielonefrótica de uno de los riñones, complicada por hipertensión arterial, se indica la nefrectomía.

Con uremia o síndrome urémico, se prescribe una dieta adecuada, se realiza terapia antibacteriana, diálisis peritoneal y hemodiálisis.

Por lo general, la uremia debida a pielonefritis crónica es más tratable que la uremia causada por glomerulonefritis crónica.

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Prevención de la enfermedad

El objetivo principal de la profilaxis de la pielonefritis crónica es la eliminación de las posibles causas de la enfermedad:

  • Tratamiento oportuno y activo de infecciones agudas del tracto urinario (uretritis, cistitis, pielonefritis aguda) y órganos genitales femeninos; control de focos de infección crónica (tonsililitis crónica, apendicitis crónica, etcétera).
  • Eliminación de cambios locales en el tracto urinario capaces de alterar el flujo normal de la orina (eliminación de las piedras, reparación del estrechamiento del tracto urinario, etcétera).
  • Corrección de los trastornos del estado inmunitario que debilitan la reactividad antiinfecciosa general del organismo.

Los pacientes deben observar un régimen suave, prevenir los resfriados y la hipotermia.

Todas las enfermedades intercurrentes requieren terapia antibacteriana y control de la orina.

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Dieta de los pacientes de pielonefritis

En todas las formas y en todas las etapas de la pielonefritis crónica deben excluirse de la dieta.

  • Los platos picantes.
  • Las especias.
  • Las bebidas alcohólicas.
  • El café.
  • La carne roja.
  • Chocolate.
  • Lácteos derivados de las vacas.
  • Toda clase de embutidos.
  • Alimentos con exceso de sal, por ejemplo: el pescado ahumado.
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Los alimentos deben ser suficientemente ricos en calorías.

Todas las verduras y frutas están permitidas, especialmente las que son ricas en potasio, el pescado hervido y la carne de pollo.

Hay que tomar suficientes líquidos (por lo menos 1.5-2 litros por día) para evitar que la orina sea muy concentrada y facilitar la limpieza del tracto urinario.

Especialmente útil es el jugo de arándano, que contiene una gran cantidad de sodio, que entra en el hígado como ácido hipúrico, capaz de actuar como bacteriostático en los riñones y del tracto urinario.

La necesidad de limitar el consumo de líquidos puede ocurrir durante los brotes, debido al retraso de la salida de la orina.

Durante los brotes de la enfermedad, especialmente en el síndrome hipertensivo, hay que limitar el consumo de sal (hasta 2 a 4 G/día).

En la pielonefritis crónica con síndrome anémico, la dieta debe incluir alimentos ricos en hierro y cobalto (fresas, fresas, manzanas, granadas y lapacho).

En todos los casos se recomiendan melones, sandías, calabazas, uvas.

Últimas palabras en torno a la prevención de la pielonefritis crónica

Los pacientes con forma latente de pielonefritis crónica son capaces de trabajar durante mucho tiempo.

La capacidad de trabajar es limitada solo cuando hay hipertensión (presión arterial elevada) y se pierde completamente en caso de malignidad, así como por alteración de la función nitrogenada de los riñones.

La muerte de los pacientes generalmente es causada por la uremia, con menos frecuencia, por trastornos cerebrales y por insuficiencia cardíaca causada por hipertensión arterial.

En los últimos años, el pronóstico ha mejorado debido a la aplicación de métodos modernos de tratamiento.

Espero que si has llegado hasta este punto hayas comprendido la importancia de recibir tratamiento para la pielonefritis aguda. 🙂

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