Se sabe que los factores dietéticos juegan un papel vital en la prevención de los pólipos intestinales.
También conocidos como pólipos en los intestinos.
Prevención de los pólipos intestinales mediante la dieta.
Los siguientes consejos relacionados con la dieta pueden ayudar a reducir su riesgo de desarrollar pólipos intestinales, de tal forma que los riesgos de sufrir trastornos en el sistema digestivo sean mínimos.
1. Incluir en la dieta alimentos que contengan curcumina o quercetina
La curcumina es un fitoquímico que da a la cúrcuma su intenso pigmento amarillo.
La curcumina se ha utilizado, proveniente de la cúrcuma, en la medicina ayurvédica y china durante siglos debido a sus efectos beneficiosos sobre una amplia gama de enfermedades y condiciones.
En los últimos años, la medicina occidental también ha comenzado a prestar mayor atención a este extraordinario compuesto.
En un estudio, a los pacientes con 5 o más pólipos en su tracto intestinal inferior se les administraron 480 miligramos de curcumina tres veces al día, junto con 20 miligramos de quercetina.
La quercetina es un bioflavonoide natural que se encuentra en altas concentraciones en las cebollas amarillas y rojas.
El número medio de pólipos intestinales disminuyó en un 60% y el tamaño medio de los pólipos se redujo a la mitad después de un promedio de seis meses, minimizando de esa forma el riesgo de cáncer colorrectal.
2. Reducir el consumo excesivo de grasas, especialmente de grasas animales
Un elevado consumo dietético de grasa animal esta demostrado que aumenta el riesgo de pólipos intestinales.
Además, una dieta alta en grasa se asocia con un mayor riesgo de cáncer de colon.
Un compuesto particular que parece desempeñar un papel importante en este contexto es el ácido araquidónico, que se encuentra principalmente en la grasa de las carnes rojas y las vísceras.
Este ácido graso omega-6 ha demostrado fortalecer el crecimiento del cáncer y facilitar su propagación en el interior del cuerpo.
Existe evidencia la cual indica que el ácido araquidónico tiene la capacidad de destruir las células del sistema inmune que participan en la protección contra el cáncer de colon.
Por el contrario, los ácidos grasos omega-3, se cree que tienen un efecto protector contra el cáncer de colon.
Los omega-3 se encuentran en pescados como el salmón y la caballa y en algunos otros alimentos como la linaza y las nueces,
Sin embargo, aun así, es prudente limitar el consumo total de grasa aun máximo de 20% al día.
La grasa de la dieta estimula la producción de bilis que puede convertirse de ácido cólico a ácido biliar secundario.
Potencialmente tóxico si una gran cantidad de grasa se estanca en el intestino grueso durante mucho tiempo.
3. Garantizar el consumo óptimo de vitamina D
Según un estudio, una ingesta diaria de 645 de Unidades Internacionales (UI) de vitamina D podría reducir el riesgo de pólipos intestinales peligrosos hasta en un 33%.
El efecto beneficioso de la vitamina D en los pólipos de colon se basa en la capacidad de la vitamina para controlar la proliferación de las células que podrían multiplicarse demasiado rápido.
Además, la vitamina D promueve la absorción del calcio, otro nutriente que protege contra los pólipos en el intestino.
Las mejores fuentes de vitamina D incluyen el hígado, yema de huevo, el pescado, etcétera.
La principal fuente de vitamina D es la producida por el propio organismo mediante la exposición al sol.
4. Dieta con una proporción adecuada de calcio-magnesio
El calcio es conocido por su papel en el fortalecimiento de los huesos y dientes, en los últimos años se ha podido determinar que tiene efectos potencialmente protectores contra los pólipos intestinales.
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Un estudio encontró que el calcio reduce el riesgo de todos los pólipos en el intestino en un 14 por ciento y los pólipos avanzados en un 35 por ciento.
El mismo estudio sugirió que, a fin de maximizar los beneficios del calcio podría ser necesaria una ingesta mínima de 1.200 mg de este mineral.
También se recomienda este nivel de calcio para tener huesos saludables.
Sin embargo, el calcio parece ser eficaz contra los pólipos intestinales solo en presencia de los niveles de magnesio adecuados.
Una proporción de calcio-magnesio de 2: 1 es lo aconsejable; sin embargo, hay que tener en cuenta las diferencias individuales, ya que pueden alterar en gran medida la proporción ideal.
Además, para obtener el máximo provecho de los beneficios para la salud del calcio, hay que combinar alimentos ricos en calcio con alimentos ricos en vitamina D, ya que dicha vitamina promueve la absorción del calcio de los alimentos en los intestinos.
5. Incluir en la dieta alimentos que contengan sulforafano ayuda a prevenir los pólipos intestinales
El sulforafano es un compuesto que se forma cuando el brócoli, las coles de Bruselas y otros vegetales crucíferos son masticados o machacados.
En un estudio basado en animales, los investigadores encontraron que el sulforafano protegía los intestinos de los animales de los pólipos.
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No solo retardó el crecimiento de los pólipos intestinales, también fue capaz de inducir la autodestrucción de las células dañinas, proceso conocido como apoptosis.
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