
Los tés de hierbas acompañan desde hace siglos los momentos de calma: después de comer, a media tarde o justo antes de dormir.
Si te cuesta beber agua a lo largo del día (lo recomendable ronda el litro y medio), una infusión caliente es una forma agradable de sumar líquido sin recurrir a bebidas azucaradas.
También son un recurso habitual en casa cuando llega el resfriado y apetece algo caliente y suave.
Y tienen una ventaja que no se menciona lo suficiente: la variedad de sabores es enorme, así que casi siempre hay uno que encaja contigo. Si te interesa el tema, aquí hablamos también de cómo trabaja el cuerpo para eliminar residuos.
A continuación tienes quince infusiones, qué es cada una y para qué se han utilizado tradicionalmente, para que puedas elegir con criterio.
Tés de hierbas para la salud
Los tés de hierbas son una alternativa habitual al café de media tarde: quien quiere reducir su consumo de cafeína suele empezar precisamente por ahí, sustituyendo la taza de después de comer.
Té de ortiga
El té de ortiga se obtiene a partir de las hojas secas de la planta Urtica dioica.
Tradicionalmente se ha utilizado por su aporte de minerales como hierro, calcio y magnesio, así como por su efecto ligeramente diurético, lo que puede contribuir a la eliminación de líquidos retenidos.
Su consumo es habitual como complemento dentro de una dieta equilibrada, especialmente en personas que buscan apoyar la función renal o mejorar el bienestar general, siempre sin sustituir tratamientos médicos.

Su nombre proviene de los pelos minúsculos de las hojas frescas, capaces de provocar esa sensación de ardor en la piel que todos hemos sufrido alguna vez.
Una vez seca, la ortiga pierde por completo esa capacidad: no hay ningún problema en manipularla, y mucho menos en beberla.
Su aspecto rugoso puede echar para atrás, pero es una de las plantas con más recorrido en el uso tradicional europeo, sobre todo en relación con el aparato urinario.
- Aporta minerales esenciales de origen vegetal
- Uso tradicional como apoyo diurético suave
- Se consume de forma ocasional o en infusión diaria moderada
En personas con enfermedades renales o que toman medicación, se recomienda consultar con un profesional sanitario antes de consumir ortiga de forma habitual.
Té de manzanilla
Es uno de los tés de hierbas más populares en todo el mundo.
Tradicionalmente, la manzanilla se ha consumido por su sabor suave y su aroma característico, lo que la convierte en una de las infusiones más habituales después de las comidas o en momentos de descanso.
Es la infusión que casi todo el mundo asocia con la calma y con la sobremesa tranquila, y una de las más recurrentes cuando hay sensación de pesadez tras comer.
Se elabora a partir de las flores secas de la planta de manzanilla, una de las hierbas más conocidas y utilizadas en infusión.
No contiene cafeína, por lo que puede tomarse a cualquier hora del día, incluida la noche.
Su uso está muy extendido dentro de una alimentación equilibrada como bebida caliente de origen vegetal, especialmente entre personas que buscan una infusión ligera y fácil de tolerar.
Su agradable sabor hace que sea una de las primeras opciones cuando se empieza a consumir tés de hierbas.
La manzanilla es apreciada también por su versatilidad: puede tomarse sola o combinada con otras hierbas, y admite bien un toque de miel o limón sin perder su carácter.
Aspectos a destacar

- Infusión de sabor suave y aroma floral
- No contiene estimulantes
- Consumo tradicional y ampliamente extendido
- Adecuada para un uso ocasional o regular moderado
Como ocurre con cualquier infusión, su consumo debe formar parte de hábitos equilibrados.
La manzanilla puede provocar reacciones alérgicas, por lo que se recomienda consultar con un profesional sanitario antes de consumirla, especialmente si se están siguiendo tratamientos médicos.
Té de menta
Es difícil encontrar a alguien a quien no le guste el té de menta.
La menta es una hierba fragante muy asociada tradicionalmente a la sobremesa y a la digestión pesada.
El té de menta se prepara a partir de las hojas de la planta, una aromática muy utilizada en infusión por su sabor fresco e intenso.
Es una de las infusiones más populares dentro de los tés de hierbas, tanto por su aroma característico como por su versatilidad. Puede tomarse caliente o fría y es habitual encontrarla sola o formando parte de mezclas con otras plantas.
La menta no contiene cafeína, lo que permite su consumo en distintos momentos del día.
Su sabor refrescante hace que muchas personas la elijan como alternativa a otras bebidas calientes más intensas.
Dentro de una alimentación equilibrada, el té de menta se consume principalmente por placer y por su carácter aromático, sin necesidad de elaboraciones complejas ni tiempos de infusión muy precisos.
Aspectos a destacar
- Infusión de sabor fresco y aroma intenso
- No contiene cafeína
- Uso tradicional ampliamente extendido
- Puede consumirse caliente o fría
En personas con reflujo gastroesofágico o problemas de acidez, la menta puede resultar molesta, por lo que se recomienda consultar con un profesional sanitario antes de consumirla.
Té de jengibre

El té de jengibre se elabora a partir de la raíz de jengibre, una planta muy utilizada tanto en cocina como en infusión por su sabor intenso y ligeramente picante.
Es una infusión con carácter, reconocible desde el primer sorbo, que suele consumirse sola o combinada con otros ingredientes como limón o miel.
Su uso está muy extendido dentro de los tés de hierbas, especialmente entre quienes prefieren sabores más fuertes frente a infusiones suaves. Tradicionalmente se ha tomado como bebida caliente reconfortante y como acompañamiento de dietas ricas en alimentos de origen vegetal.
El jengibre en infusión se prepara de forma sencilla, normalmente a partir de raíz fresca o deshidratada, y no requiere tiempos de reposo especialmente precisos.

Su sabor puede ajustarse fácilmente variando la cantidad utilizada.
Aspectos a destacar
- Infusión de sabor intenso y ligeramente picante
- Elaborada a partir de raíz de jengibre
- Puede tomarse sola o combinada con otros ingredientes
- Uso tradicional ampliamente extendido
En personas con problemas de coagulación o que estén tomando medicación anticoagulante, se recomienda consultar con un profesional sanitario antes de consumir jengibre en infusión.
Té de lavanda
La lavanda es una de esas plantas que reconoces antes por el olfato que por la vista: flores pequeñas de color violeta y una fragancia inconfundible.
Aunque hoy se asocia sobre todo a perfumar armarios y estancias, su uso en infusión tiene siglos de recorrido en el Mediterráneo. Sobre su relación con el descanso hablamos también en este artículo sobre aromas y sueño.

Se prepara con las flores secas y da una infusión de color claro y aroma muy marcado, que a algunas personas les resulta intenso al principio.
Tradicionalmente se ha tomado a última hora de la tarde, como bebida caliente en momentos de calma.
Aspectos a destacar
- Aroma floral muy característico
- Se elabora con las flores secas de la planta
- No contiene cafeína
- Admite mezclarse con otras hierbas para suavizar su intensidad
Si estás tomando medicación o tienes alguna condición de salud, se recomienda consultar con un profesional sanitario antes de incorporar la lavanda de forma habitual.
Té de melisa
La melisa, conocida también como bálsamo de limón o toronjil, tiene un aroma cítrico muy agradable pese a pertenecer a la familia de la menta.
Se prepara con las hojas, frescas o secas, y da una infusión ligera y refrescante que gusta prácticamente a todo el mundo.

Es habitual encontrarla mezclada con otras plantas: con valeriana en las infusiones de noche, o con menta cuando se busca un perfil más fresco.
Dentro del uso tradicional europeo se ha consumido sobre todo por la tarde y antes de dormir, por su carácter suave y su ausencia de estimulantes.
Aspectos a destacar
- Aroma cítrico y sabor suave
- No contiene cafeína
- Combina bien con menta y con otras plantas de infusión nocturna
- Fácil de tolerar, también en consumo regular moderado
Si estás siguiendo algún tratamiento médico, conviene consultar con un profesional sanitario antes de tomar melisa de forma habitual.
Té de romero
Si cocinas con romero, ya conoces su carácter: aroma resinoso, intenso, muy mediterráneo.
En infusión se comporta igual. Se prepara con las hojas, y basta una pequeña cantidad para que domine la taza, así que conviene empezar con poco e ir ajustando.
El romero es una de las plantas con más presencia en la tradición culinaria y herbal del sur de Europa, donde se ha tomado habitualmente como bebida caliente después de las comidas.
Aspectos a destacar
- Sabor y aroma resinoso, de gran intensidad
- Basta una cantidad pequeña por taza
- Uso tradicional muy extendido en el Mediterráneo
- Combina bien con limón y con miel
Durante el embarazo, o si se está en tratamiento con alguna medicación, se recomienda consultar con un profesional sanitario antes de consumir romero en infusión de forma habitual.
Té de flor de hibisco (agua de Jamaica)
Es uno de los tés de hierbas más reconocibles, y no por el sabor sino por el color: un rojo intenso que llena la taza en cuanto entra el agua caliente.
Se elabora con los cálices secos de la flor de hibisco y tiene un perfil marcadamente ácido, muy parecido al de los frutos rojos.

En México y buena parte de Centroamérica se toma fría y endulzada bajo el nombre de agua de Jamaica, y es una de las bebidas más populares del verano.
Es una de las infusiones que más se ha estudiado en los últimos años, entre otras cosas por su contenido en compuestos antioxidantes de origen vegetal. Si te interesa el tema, tenemos un artículo dedicado a la presión arterial.
Aspectos a destacar
- Color rojo intenso y sabor ácido
- Se toma tanto caliente como fría
- No contiene cafeína
- Admite bien el endulzado, como en el agua de Jamaica
Si tomas medicación para la tensión o para el corazón, consulta con un profesional sanitario antes de incorporar el hibisco de forma habitual.
Té de cardamomo
El cardamomo crece en la India y en Centroamérica, y es una de las especias más caras del mundo después del azafrán.
Para la infusión se usan sus semillas aromáticas, contenidas en pequeñas vainas verdes que conviene abrir justo antes de preparar la taza: es cuando más aroma sueltan.

Su sabor es dulce y muy perfumado, con un fondo cítrico difícil de confundir. Es el ingrediente que da carácter al té chai y a buena parte de la repostería escandinava.
Se toma solo o mezclado con otras especias, y es habitual encontrarlo acompañando al té negro con leche.
Aspectos a destacar
- Sabor dulce y aromático, con fondo cítrico
- Se prepara con las semillas de la vaina
- Ingrediente característico del té chai
- Combina bien con otras especias y con leche
Como con cualquier especia consumida de forma habitual, si sigues algún tratamiento conviene comentarlo con un profesional sanitario.
Té verde
Conviene aclarar una cosa: el té verde no es propiamente un té de hierbas. Procede de la planta Camellia sinensis, la misma que da el té negro, y por tanto sí contiene cafeína.
Lo incluimos aquí porque mucha gente lo busca junto a las infusiones, pero es importante saber la diferencia: si buscas una bebida sin estimulantes para la noche, este no es tu candidato.
La diferencia con el té negro está en el procesado: las hojas del té verde no fermentan, lo que le da ese color claro y ese sabor vegetal y ligeramente amargo.
Es una de las bebidas más estudiadas del mundo por su contenido en compuestos antioxidantes, y una de las más consumidas en Asia desde hace siglos.
Aspectos a destacar
- No es una infusión de hierbas: procede de Camellia sinensis
- Contiene cafeína, en menor cantidad que el café
- Sabor vegetal, ligeramente amargo si se infusiona demasiado
- Se prepara con agua por debajo del punto de ebullición
Por su contenido en cafeína, conviene moderar su consumo por la tarde y consultar con un profesional sanitario si tomas medicación o tienes sensibilidad a los estimulantes.
Té de rosa mosqueta (escaramujo)
El escaramujo es el fruto de la rosa silvestre, conocida como rosa mosqueta: esas bolitas rojas que quedan en los rosales cuando ya han caído los pétalos.

Da una infusión de color anaranjado y sabor afrutado, con un punto ácido que recuerda a la manzana.
Es una de las fuentes vegetales tradicionales de vitamina C, y en el norte de Europa se ha consumido durante siglos precisamente en los meses de invierno.
Se toma sola o mezclada con hibisco, con el que comparte perfil ácido y color intenso.
Aspectos a destacar
- Sabor afrutado con un punto ácido
- Se elabora con el fruto seco, no con la flor
- No contiene cafeína
- Combina bien con hibisco y con manzana deshidratada
Si tomas medicación o suplementos de forma habitual, consulta con un profesional sanitario antes de incorporarla a tu rutina diaria.
Té de cardo mariano
El cardo mariano, también llamado cardo de leche, es una planta espinosa de flor morada muy común en los campos del sur de Europa.
Para la infusión se emplean habitualmente sus semillas, que dan una bebida de sabor suave y ligeramente amargo.
Es una de las plantas con más recorrido en la tradición herbal europea en relación con el hígado y con la vesícula biliar, y hoy es objeto de investigación en ese terreno.
Aspectos a destacar
- Se prepara con las semillas de la planta
- Sabor suave con un fondo amargo
- Larga tradición de uso en herbolaria europea
- No contiene cafeína
El cardo mariano puede interactuar con determinados medicamentos, por lo que se recomienda de forma expresa consultar con un profesional sanitario antes de consumirlo con regularidad.
Té de equinácea
La equinácea es una planta de flor grande y color púrpura, originaria de Norteamérica, donde formaba parte de la herbolaria tradicional mucho antes de llegar a Europa.

Se prepara con las flores, las hojas o la raíz, y da una infusión de sabor herbal, algo terroso, que suele mezclarse con menta o con limón para suavizarlo.
Es una de las plantas más consumidas durante los meses fríos, y una de las que más atención ha recibido por parte de la investigación en nutrición en las últimas décadas.
Aspectos a destacar
- Sabor herbal y ligeramente terroso
- Se elabora con flores, hojas o raíz
- Consumo tradicionalmente asociado a los meses fríos
- Combina bien con menta y limón
La equinácea no está indicada en algunas situaciones y puede interferir con ciertos tratamientos: consulta con un profesional sanitario antes de tomarla de forma continuada.
Té de hierba limón (lemongrass)
La hierba limón, o limoncillo, es una gramínea alta y fibrosa muy usada en la cocina del sudeste asiático, donde aparece en currys, sopas y caldos.
En infusión da una bebida clara, de aroma cítrico limpio, sin la acidez que tendría un limón de verdad.
Se sirve tradicionalmente después de la cena, y es habitual encontrarla acompañando comidas especiadas o platos de tradición ayurvédica.
Suele tomarse sola, aunque combina muy bien con jengibre cuando se busca una taza con más carácter.
Aspectos a destacar
- Aroma cítrico sin acidez
- Se prepara con los tallos, frescos o secos
- No contiene cafeína
- Combina especialmente bien con jengibre
Durante el embarazo o si estás en tratamiento médico, consulta con un profesional sanitario antes de consumirla de forma habitual.
Té de hojas de mora
Aquí no hablamos del fruto sino de la hoja: las hojas de la zarzamora se recogen, se secan al sol y se infusionan con agua muy caliente.
El resultado sorprende, porque no sabe a mora: da una infusión suave, de perfil más parecido a un té ligero que a una bebida de frutas.
Es una de las mejores candidatas para tomar fría, con hielo y una rodaja de limón, en los meses de calor.
Contiene flavonoides, compuestos de origen vegetal presentes en muchas plantas y frutas de consumo habitual.
Aspectos a destacar
- Se elabora con la hoja, no con el fruto
- Sabor suave, parecido a un té ligero
- No contiene cafeína
- Muy adecuada para tomar fría
Como con el resto de infusiones, si sigues algún tratamiento conviene consultarlo con un profesional sanitario.
Cómo elegir el tuyo
Si es tu primera incursión en los tés de hierbas, empieza por los suaves: manzanilla, melisa o hierba limón entran bien desde el primer día.
Si prefieres sabores con carácter, jengibre, romero y cardamomo son otra liga.
Y si buscas algo para las últimas horas del día, fíjate en que no lleve cafeína: de esta lista, la única que sí la contiene es el té verde.
De todos los tés de hierbas mencionados, ¿cuál es tu favorito?
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Lo más importante…Tu salud
Este artículo forma parte de un contenido divulgativo de carácter general, elaborado con fines informativos. No pretende sustituir asesoramiento profesional ni ofrecer indicaciones personalizadas.